Situaciones de estrés, traumatismos, disfunciones en la articulación temporo-mandibular,… entre otras causas, son estados que nos crean tensiones a nivel del tejido miofascial que envuelve el sistema nervioso central provocando una disfunción del mismo y de las estructuras que lo rodean (sistema vasculo-nervioso) alterando así la micromovilidad de los huesos del cráneo y el equilibrio cráneo-sacro.
La rama de la osteopatía craneal tiene como objetivo liberar y facilitar esa micromovilidad de los huesos craneales y del conjunto cráneo-sacro a través de técnicas que actúan sobre los huesos, los músculos y las membranas meníngeas interviniendo sobre cualquier desequilibro que pudiera afectar a los nervios craneales, arterias o glándulas pudiendo provocar: neuralgias, alteraciones del sistema oculomotor (dolor y fatiga ocular, estrabismos, forias,…), cefaleas, migrañas, vértigos, mareos, acúfenos, sinusitis, estrés, alteraciones de la articulación temporo-mandibular (bruxismo, trastornos de la oclusión,…) e incluso a través del sistema nervioso vegetativo pudiendo ocasionar trastornos digestivos, respiratorios o vasculares.